TELEFONIA Y SALUD


En 1993 una demanda judicial en EE.UU., que atribuyó un tumor cerebral en una mujer al uso de telefonía móvil (TM), inauguró una prolongada controversia sobre los riesgos para la salud que representan estos dispositivos. Actualmente un cuarto de la población mundial es usuaria de TM.
En nuestro país, existen cerca de 20 millones de teléfonos celulares, es decir, uno cada dos habitantes. Aunque la gente anhela que la pregunta, "¿son seguros los celulares?" sea respondida "sí" o "no", tales respuestas serían irresponsables en el estado actual del conocimiento.


Para principiantes


En la TM un aparato portátil se comunica con la antena fija (base) más próxima, la cual sirve a los usuarios situados dentro de su alcance, y constituye una "célula"; de allí el nombre de telefonía celular. Cuando el usuario se desplaza, su llamada es transmitida sin interrupción entre una antena y las siguientes. El radio del área atendida por cada antena es mayor en zonas rurales que en zonas densamente pobladas.
La información es portada por microondas, cuya frecuencia varía según el sistema de TM. Era de 450 ó 900 megahertz (MHz) para los sistemas analógicos, hoy en desuso, y es próxima a 900 y 1800 MHz para los sistemas GSM (Global System for Mobile Communication) actualmente empleados. La tercera generación de TM, en proceso de implementación, se denomina UMTS (Universal Mobile Telecommunication System) y trabaja a 2000 MHz. El funcionamiento de los sistemas actuales requiere además pulsaciones de muy baja frecuencia (2 Hz, 8,3 Hz y 217 Hz).


¿Cuál es tu onda?


Las microondas son radiaciones electromagnéticas, al igual que las ondas de radio, las ondas infrarrojas, la luz visible, las radiaciones ultravioletas y las radiaciones ionizantes (X y gamma). La energía de una radiación electromagnética es proporcional a su frecuencia. La energía de las microondas es relativamente baja, e intermedia entre la energía de las ondas de radio y las infrarrojas.
La energía de las microondas es insuficiente para ionizar moléculas -como los rayos X- o catalizar reacciones fotoquímicas, como los rayos ultravioletas. Las microondas poseen un efecto térmico. Una dosis de 4 W/kg durante 6 minutos aumenta la temperatura corporal en 1 ºC, cantidad significativa para efectos agudos. Para evitar efectos térmicos, la Comisión Internacional de Protección contra Radiación No Ionizante (ICNIRP) recomienda límites de absorción para el público general 50 veces menores, de 0,08 W/kg para el cuerpo entero y de 2 W/kg para la cabeza.
Una antena de GSM emite una energía de 10 a 50 vatios (W). Dada la direccionalidad de las antenas, la emisión cerca de su base es muy baja. La densidad de potencia es el valor en W que atraviesa la unidad de sección perpendicular a la dirección de propagación de las ondas. A 200 metros de una antena, la densidad de potencia a nivel del piso es menor de 1 microW/cm2.
En los aparatos modernos, la potencia se ajusta automáticamente al mínimo necesario para comunicarse adecuadamente con la antena más próxima (adaptive power control). Un teléfono celular emite una potencia máxima de 2 W, que corresponde a un valor medio de 0,25 W. La emisión en la inmediata proximidad de la cabeza y el cuerpo del usuario aumenta la energía absorbida. Obviamente, la energía efectivamente absorbida por el organismo es más importante que la energía emitida por los aparatos.
La dosis absorbida de microondas se cuantifica por la tasa específica de absorción (SAR, Specific Absorption Rate) cuya unidad es el W por kilogramo de masa. La dosimetría de microondas está mucho menos desarrollada que la dosimetría de la radiación ionizante. Por ello, muchas estimaciones son indirectas e imprecisas.
La dosis absorbida por la cabeza es 10 veces mayor del lado próximo al aparato que en el lado opuesto. El valor máximo de aumento de temperatura registrado en el cerebro de un usuario de TM es de 0,1 ºC. Es poco probable que tal incremento tenga consecuencias importantes. Se exploraron posibles efectos oculares, especialmente sobre la córnea y el cristalino. La energía absorbida es muy inferior a la que causa lesión térmica del ojo.


Esquivos efectos biológicos


La existencia de efectos biológicos de las microondas no implica que éstos sean perjudiciales para la salud. Se han postulado efectos no térmicos, aunque discriminar entre éstos y los efectos térmicos puede ser difícil. Además, el efecto de las microondas puede modificarse por las ondas de baja frecuencia superpuestas. Por ejemplo, una microonda modulada con una onda de baja frecuencia -pero no la microonda sola- aumenta la liberación de calcio del tejido nervioso.
Diversos experimentos sugirieron que las microondas podrían afectar la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, el electroencefalograma y el sueño, la fertilidad, la conducta y la presión arterial, pero los hallazgos no han recibido confirmación independiente. Otro tanto ocurre con síntomas como cefalea, mareos o intranquilidad. La TM puede afectar el funcionamiento de marcapasos e interferir con otros equipos de uso médico. Sin embargo, la mayor preocupación del público es que la TM aumente el riesgo de tumores.


De células, roedores, microondas y cáncer


La historia natural del cáncer abarca etapas sucesivas previas a la manifestación clínica, esquemáticamente clasificadas en iniciación, promoción y progresión. Una alteración genética inicial (mutación) en una célula se hace permanente y se transmite a su descendencia. Una sola mutación no produce cáncer en humanos; deben alterarse de cuatro a seis genes en la misma línea celular, lo cual demora muchos años. Con el tiempo, las células tumorales se multiplican descontroladamente, se tornan invasoras y pueden originar metástasis. El proceso puede ser facilitado por agentes que no causan mutaciones, pero modifican la expresión génica sin alterar el genoma (cambios epigenéticos), o favorecen la división celular y la sobrevida de las células transformadas, por ejemplo estimulando la formación de nuevos vasos sanguíneos o inhibiendo los mecanismos de defensa del huésped. Por tanto, que un agente no cause mutaciones por interacción directa con el ADN no implica ausencia de efecto sobre el desarrollo tumoral.
Muchos estudios han evaluado efectos genéticos (genotóxicos) de las microondas, tanto en células in vitro como en animales de laboratorio. Si bien se han descrito algunos efectos celulares, los resultados han sido mayormente negativos. Además, no es clara la relación entre los efectos observados y la carcinogénesis. Un estudio incluso sugirió una disminución de la incidencia de tumores cerebrales en ratas expuestas a microondas moduladas. En resumen, no existe evidencia experimental firme que establezca o descarte un efecto genotóxico o carcinogénico de las microondas.


La epidemiología, también incierta


Investigar un efecto carcinogénico de la TM es complejo por numerosas dificultades, de las cuales se darán ejemplos. Un problema obvio es determinar la intensidad de la exposición y la dosis absorbida en la población en estudio. Cuando se trata de tumores sólidos, es importante documentar si aumenta su incidencia del mismo lado en que se emplea el aparato. Un segundo inconveniente es que la tecnología de la TM cambia rápidamente, y los resultados obtenidos con un sistema de comunicación no necesariamente son aplicables a otro diferente. Tercero, el tamaño de la muestra necesario para afirmar o descartar un efecto puede ser enorme y puede ser difícil eliminar factores de confusión. En cuarto lugar, entre la iniciación y la manifestación clínica de los tumores sólidos pueden transcurrir décadas.
La mayoría de los trabajos publicados ha estudiado la asociación entre TM y tumores cerebrales, pero adolecen de uno o más de los defectos mencionados. Por ejemplo, el primer estudio, realizado en EE.UU., fue interrumpido por razones legales. El número de decesos fue muy pequeño para su evaluación estadística, se desconocía el tipo de teléfono de muchos participantes, y el tiempo de seguimiento fue demasiado breve. Como otro ejemplo, un estudio publicado en el British Medical Journal en 2006 no halló evidencia de aumento del riesgo de gliomas (tumor del tejido de sostén cerebral) en adultos. No obstante, menos de 7 % de los casos habían empleado TM por 10 años o más.
Otras investigaciones han hallado evidencia que sugiere que el uso intenso de TM por tiempo prolongado (mayor de 5 años) aumenta el riesgo de algunos tumores en el lado en que se emplea el aparato, como neuroma del nervio acústico, melanoma de la úvea y tumores cerebrales de origen neuroepitelial. Un estudio halló un aumento de la probabilidad de linfoma de células T en usuarios de TM análoga y digital, y de teléfonos inalámbricos.
Una revisión de 20 estudios publicados hasta 2003 afirma que uno de ellos provee apoyo débil, y otros 12 apoyo limitado o muy limitado a la hipótesis de una asociación entre cáncer y microondas. Significativamente, sin embargo, "ningún estudio provee apoyo para la suposición de ausencia de asociación".


"Por favor, no me corte"


La incertidumbre sobre el impacto biológico de la TM ha generado amplios programas de investigación actualmente en curso, como el REFLEX de la Unión Europea y el Interphone de la Organización Mundial de la Salud, sobre los efectos genotóxicos y carcinogénicos respectivamente.
Si evaluar el riesgo del uso de aparatos de TM es difícil, estimar el riesgo generado por las antenas supone obstáculos aún mayores. Las antenas proporcionan dosis mucho más bajas, pero la exposición puede ser prolongada y casi permanente.
Otra área de incertidumbre, donde queda todo por hacer, concierne a la población pediátrica, que presenta riesgos peculiares. Comparados con los adultos, los niños presentan máximos de absorción en frecuencias mayores, mayor tasa de división celular y más tiempo para desarrollar tumores. Además, el uso de TM ha aumentado enormemente en la población pediátrica.


Conclusión no concluyente


En el estado actual del conocimiento corresponde -aunque sea poco realista- recomendar prudencia en el empleo de la TM y en la localización de las antenas. Es poco probable que, en ausencia de una tecnología alternativa igualmente eficaz, nuevos datos puedan modificar en el mediano plazo el impetuoso avance de la TM. Esto se debe en parte a obvios intereses económicos, pero asimismo a los beneficios percibidos por los propios usuarios. Pocos prescinden de la electricidad porque algunos se electrocuten, o del automóvil a causa de los accidentes.
A propósito, el mayor riesgo para la salud demostrado de la TM poco tiene que ver con las microondas. Emplear el teléfono mientras se conduce un vehículo disminuye la atención al entorno y retarda las reacciones frente a acontecimientos imprevistos. Esto aumenta varias veces la probabilidad de sufrir un accidente, incluso uno que requiera hospitalización. El aumento de riesgo es similar para conductores jóvenes y mayores, y para los usuarios de teléfonos convencionales o de "manos libres".


Bibliografía selecta sobre telefonía móvil y salud


Se ha dado prioridad a las publicaciones más recientes, que contienen referencias a estudios previos.
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Dasenbrock C. Animal carcinogenity studies on radiofrequency fields related to mobile phones and base stations. Toxicology and Applied Pharmacology 207: S342-S346, 2005.
Feychting M, Ahlbom A, Kheifets L. EMF and health. Annual Review of Public Health 26: 165-189, 2005.
Hepworth SJ, Shoemaker MJ, Muir KR, Swerdlow AJ, van Tongeren MJA, McKinney PA. Mobile phone use and risk of glioma in adults: case-control study. British Medical Journal (Published 20 January 2006).
WEB LINK
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McEvoy SP, Stevenson MR, McCart AT, Woodward M, Haworth C, Palamara P, Cercarelli R. Role of mobile phones in motor vehicle crashes resulting in hospital attendance: a case-crossover study. British Medical Journal, (Published 12 July 2005).
Moulder JE, Foster KR, Erdreich LS, McNamee JP. Mobile phones, mobile base stations and cancer: a review. International Journal of Radiation Biology 81: 189-203, 2005.



Fernando D. Saraví es Profesor de Física Biológica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo, Jefe del Servicio de Densitometría Ósea de la Escuela de Medicina Nuclear, y Profesor visitante de Radiobiología de la Maestría en Física Médica del Instituto Balseiro. E-mail: fsaravi@fcm.uncu.edu.ar

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