EL DIOS SOL


Repleta de sorpresas, una tumba fastuosa atestigua el auge y la decadencia de un faraón hereje, Ajnatón, y la permanencia en el poder de un astuto administrador del tesoro de los templos de Atón, que mantuvo estrechos vínculos con el propio faraón. Por Alain Zivie; fotografías de Kenneth Garrett
Mucha experiencia e intuición, y algo de suerte, me llevaron hasta esta tumba en la antigua necrópolis de Saqqara. Con el apoyo del ministerio francés de Asuntos Exteriores, ya había hallado en ese lugar sepulcros excavados en un risco, entre ellos uno destinado a un funcionario de alto rango de Ramsés el Grande (véase «El enviado del faraón», octubre de 2002) y otro perteneciente a una mujer llamada Maia, nodriza del famoso Tutankamón, uno de los sucesores de Ajnatón. Mientras el equipo rellenaba sacos de arena para apuntalar nuestras excavaciones, las palas dieron con una abertura en la roca. Una vez retirada la arena, inspeccioné asombrado una capilla mortuoria con columnas, con una estela de piedra labrada. En la pared rocosa que había detrás descubrimos dos salas llenas de relieves y, a continuación, unas escaleras que conducían a una cámara funeraria inacabada. Las inscripciones revelan que el propietario tenía dos nombres, Raiay y Hatiay.

No hay comentarios:

翻譯, übersetzen, يترجم, 번역, traduire, μεταφράζω, translate, tradurre, 翻訳する, переводить, tercüme etmek

>>> Recomenda esta pagina en...

>>> Buscar